martes, 1 de noviembre de 2005

El tercer o cuarto cielo

Veinte libros:
-Zona de clivaje, una elogiada novela de Liliana Heker.
-El rayo que no cesa, los poemas de Miguel Hernández.
-La multitud errante, una novela de la colombiana Laura Restrepo.
-El dilema de los próceres, una novelita con pinta de divertida del argentino Jorge Fernández Díaz.
-Un viaje a Estambul, de Carlos Sánchez Granel (premio La Nación 2001).
-Planet, novela de Sergio Bizzio.
-Las ratas, el clásico de José Bianco.
-Los hermosos días, poemas de J. R. Wilcock.
-Sexto, más poemas de J. R. Wilcock.
-Tres deseos, novela de Claudio Zeiger.
-Retratos en el tiempo, un libro-álbum con textos (perfiles) de Carlos Fuentes y fotos de Carlos Fuentes Lemus.
-Es peligroso escribir de noche, novela policial de Sergio Sinay.
-Función privada, cuentos policiales de Jorge Manzur.
-Agua pesada, cuentos del británico Martin Amis.
-Ravelstein, del Nobel yanqui Saul Bellow.
-Puede fallar, un libro sobre los errores de los "manochantas" coescrito por el Refutador de la Pseudociencia Enrique Marquez, a quien entrevisté para un trabajo de la facultad hace más de 5 años (¡cómo pasa el tiempo!).
-La italiana y otros cuentos, de (la luego Premio Clarín de Novela) Patricia Suárez.
-La cabeza de Goliat, el clásico de Ezequiel Martínez Estrada.
-Mudanzas, libro muy bien conceptuado por muchos, de Hebe Uhart.
-Ella imagina, relatos del español Juan José Millás.

Veinte libros, por $20. Sí, leyeron bien: veinte mangos y me llevé esa pila de cosas, a razón de un peso (34 centavos de dólar) cada una. Una de las pocas ventajas de vivir en una ciudad donde se lee poco y nada, es que cuando en las librerías hay ofertas locas, no vuelan de las mesas de saldos.
Fue en la casa de El Aleph de Varela. Si les interesa ir, todavía quedan: Monteagudo 259, entre Mitre y Sallarés.
Para un bibliófilo como yo, no digo que un lugar así sea el séptimo cielo, pero probablemente sea el tercero o el cuarto...

1 comentario:

Trapecista Antropófago dijo...

Orale que bien!

Seguro yo habría andado como un niño en la jugueteria y con una enorme sonrisa durante todo el día, viendolos una y otra vez, quizá hasta acomodandolos de diferentes maneras, pero lamentablemente tengo mucho sin entregarme a este placer de la vida.

Pero tú si, así que felicidades, disfrutalos!

Saludos.