jueves, 24 de julio de 2008

Nostalgia

Navego por la web y llego a esta foto. Es "El Almacén", un bar de Florencio Varela al que me encanta ir con mis amigos, donde ponen la mejor picada de la ciudad y donde vive un perro llamado Juan.

La persona que la publicó en Flickr escribió lo siguiente: "Una esquina cualquiera... De un barrio cualquiera... Pero no de cualquier ciudad... Sino de la ciudad donde me crié y ya no vivo, pero por cosas de la vida comencé otra vez a frecuentar... seguro esta vieja casona estuvo siempre ahí... pero yo no la vi, o no la recordaba... desconozco si funciona como bar, como el cartel dice... pero ya lo voy a averiguar... y ayer me sorprendió, y bueno, dije... me la llevo."

Sí, amigo, funciona como bar. Y, a la distancia, se extraña.

5 comentarios:

Julia dijo...

A propósito de distancias... Me dejó pensando algo que escuché alguna vez por ahí. Dicen que los que dejan la tierra en la que nacieron por un tiempo lo suficientemente largo dejan de ser lo eran,para ser de ninguna parte. En su tierra, pasan a ser los "italianizados", los "españolizados", los "...". En el extranjero, nunca van a dejar de ser los "argentinos"...

Fatima dijo...

Julia, eso es tan cierto como que luego nunca dejan de extrañar o sentir nostalgia: cuando están fuera extrañan la Argentina, y cuando vuelven extrañan el lugar donde estuvieron...

FACUNDO, el que no se hequiboca. dijo...

Bueno, yo nunca estuve en el exterior como para darle la razón a Julia y Fátima, pero sí se la doy al administrador del blog: la picada de "El Almacén" es la mejor de la ciudad.

Náufrago Nocturno dijo...

Hola gente, tampoco conozco ese bar, pero algo de lo que en esta entrada se ha escrito me deja una sensación de nostalgia bella. Es que nunca dejaré de amar los bares, las charlas compartidas, los encuentros, las picadas, lo porteño que hay en ellos.
¡Salud Cristian! Un gusto visitar tu sitio.
Y salud a todos.

hernan dijo...

nunca fui a ese bar eso que esta a unas par de cuadras de casa, me parece que no esta abierto, o yo soy el que no anda mucho por ahi