viernes, 5 de septiembre de 2008

Bronca de la brava, de la mía, bronca que se puede recitar...

Yo no sé si en los actos de ayer hubo o no vandalismo premeditado, pero, en algún sentido, poco importa.

Días atrás, me imaginaba la indignación de los familiares de los muertos en el accidente de Spanair cuando la primera reacción de la empresa fue enviar un tipo con cara de duro a hablar por la tele y tratando de quitarle a la compañía la mayor cantidad de culpa posible. Acababan de morir carbonizadas más de 150 personas.

De eso me acordé cuando ayer salieron las caras más duras del gobierno, Aníbal Fernández a la cabeza, a hablar solamente de vandalismo organizado. Como si ese fuera el problema de fondo. Como si lo que hubiera que discutir fuera eso y no el pésimo, más que pésimo, estado de los trenes y las condiciones infrahumanas en las que viajan día tras día cientos de miles de personas. (Por no hablar de que es el mismo gobierno que habla de vandalismo organizado el que sienta a su mesa a Moyano y D'Elía.)

Mientras, el Estado sigue dándoles subsidios millonarios a las concesionarias de los ferrocarriles y su jefa (la del Estado, digo) defiende a capa y espada el inexplicable proyecto del tren bala.

(Click en la imagen para agrandar)

De verdad, que le busco la vuelta sinceramente a lo que me dicen algunas personas de que el gobierno "defiende nuestros intereses", pero lo que termino preguntándome es a través de qué cristal ven el país...

Actualización: pareciera que somos mayoría:



Leer también el artículo que publiqué en Clarín.com:
La hora de los hornos (cuando pasa eso que todos saben que un día va a pasar)

1 comentario:

Ezequiel dijo...

Se escuchó de todo, Cris: hasta que fue Pino Solanas para promocionar su película, cuando los que conocemos a fondo el tren sabemos que eso no pasa todos los días sólo porque.... No sé por qué... Algún día va a llegar el momento en que las "rebeliones populares" sean verdaderamente populares, pero fundamentalmente rebeliones... Y en ese momento vamos a estar todos del mismo lado, con palos y piedras para que nos llamen infiltrados... Tercer mundo le dicen. Abrazo