lunes, 10 de noviembre de 2008

Mucho más que A sangre fría

Quienes hemos estudiado periodismo, recibimos en la facultad muchas referencias (en mi caso fueron las primeras; tal vez ahora para muchos no sea así gracias al cine) sobre Truman Capote. Que fue el padre del Nuevo Periodismo, que la investigación para su obra cumbre, que no escribió en primera persona, etcétera. Sin embargo, pocas referencias van más allá, al menos en ese ámbito, sobre su obra literaria.

Y el resto de su obra literaria es maravillosa. Hasta hace poco no había leído de ella más que algunos cuentos, en los últimos tiempos leí Otras voces, otros ámbitos (libro del que publiqué una cita en el blog), Desayuno en Tiffany's y, este fin de semana, El arpa de hierba. Son novelas estupendas, las tres, escritas con un estilo muy definido que mezcla visos de narración oral, una profunda melancolía, descripciones repletas de naturaleza y una dulzura que nunca jamás se arrima a la cursilería. Y no son sólo novelas, desde luego, sino también cuentos, entre los cuales yo destaco el maravilloso "Un regalo de Navidad".

Ahora estoy con Música para camaleones, una recopilación de textos que incluye la novela corta "Ataúdes tallados a mano" (me encanta este título). Sería bueno, la verdad, que se tratara -al menos en las escuelas de periodismo- de valorar a Capote en su real magnitud, no sólo como el creador de un género (o no, ya que esta referencia viene siempre acompañada de la mención con Rodolfo Walsh y su experiencia con Operación Masacre, varios años antes de A sangre fría) sino también como un escritor extraordinario. Uno de los mejores que dio Estados Unidos en el siglo XX, lo cual, entre las voces que ese país generó durante esos años (piénsese en Hemingway, Scott Fitzgerald, Salinger, Faulkner, Chandler, etc.), es mucho decir.

2 comentarios:

wendy dijo...

Hola Cris, Truman es uno de mis favoritos. Música para Camaleones es genial. Esta frase la tengo muy presete: "Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse". Es parte del ser periodista y de la obsesión por pulirse en el oficio. Un capo.
Beso,
W

Cristian Vazquez dijo...

Hola, Wendy! Sí!, esa frase está en el prefacio del libro, y es tan cierta como brillante. Así estamos siempre, autoflagelándonos y puliéndonos a la vez. Suele servir, je je. Un beso!