miércoles, 17 de diciembre de 2008

La dureza de la realidad

Esta publicidad me parece terrible, horrorosa. El hombre que se ve en el video es -según Puertas Pentágono- un delincuente, y, como tal, responde a las características físicas de un delincuente -a las características que Puertas Pentágono considera que le corresponden a un delincuente-: gordito, sudado, con una barba de dos días.

De más está decir, por supuesto, que conozco mucha gente así. Con la misma pinta, o "peor" (peor tomando en cuenta estos horribles parámetros), que el hombre de la publicidad. Y que no son delincuentes.



Pero lo que se ve aquí no es todo. En la versión televisiva de este aviso, más breve, se ve al hombre chocar contra la puerta y luego se muestra, del otro lado de la puerta, a una familia tranquila y feliz. Un hombre, una mujer y una niña, están leyendo. Su aspecto, desde luego, es diferente; no están sudados, están vestidos con pulcritud, afeitados y peinados. Y su tranquilidad no se ve afectada por el choque de este hombre contra la puerta.

El spot termina con el mensaje "Más duras que la realidad". Se basa en la idea de la dureza de una realidad difundida por la televisión y ciertos sectores sociales que parecen vivir aterrados y no poder salir a la calle. Lo que me pone mal es que un aviso como este no nos escandalice, no nos haga gritar a todos que la realidad es infinitamente más dura para la gente cuyo aspecto se parece al del señor de este video, gente acostumbrada a los golpes y a las puerta cerradas, que para los que pueden comprarse una puerta Pentágono.

1 comentario:

Ivan dijo...

Cristian:
No sabía de tu existencia hasta hace unos minutos.
Y llegué hasta tu blog de manera casual. Estaba buscando, de aburrido nomás, si alguien había subido a algún sitio la publicidad que yo había hecho de chico.
Busqué en Youtube, pero no encontré nada.
Entonces puse en google la palabra clave: Rumeninga.
Y apareció un link (http://cristianvazquez.blogspot.com/2006/11/la-razn.html) que nos remonta a noviembre de 2006 en donde te preguntás - y le preguntás a tus lectores- si alguien se acuerda de esa publicidad de un chico que le preguntaba a su papá Quién es Rumeninga?
Ese chico era yo. Y llegué de casualidad a hacer esa publicidad puesto que nunca me dediqué a la actución.
Gracias por ser la única persona en todo el cibermundo que se acordó de eso!

Iván, el del Diario Popular.