lunes, 1 de junio de 2009

Viejo, ya caminas lento...

La última vez que se había subido a un tren, los vagones eran de madera. Por eso, y porque tenía ganas de visitar Madrid -donde hace tantos años hizo el servicio militar- el abuelo de Mónica vino de visita el sábado. Lo trajeron, debo decir, porque ya está bastante mayor y la verdad es que le cuesta andar: se cansa.

"Es como si no estuviéramos andando", dicen que dijo cuándo le preguntaron qué le parecía viajar en ese tren. Claro, no se movía para nada: era un Avant, uno de esos modelos que sólo se diferencian al AVE (Alta Velocidad) porque van apenas más lentos. Pero en cuestión de comodidad, son casi como un avión sobre rieles. Hay que mirar por la ventanilla para darse cuenta de que uno se está moviendo a ciento y tantos kilómetros por hora (tarda 31 minutos para recorrer los 92 kilómetros que separan Madrid de Segovia).

Luego recorrió el centro de la ciudad. En metro hasta la Puerta del Sol, desde allí caminando hasta la Plaza Mayor, y luego bajó un poco más hacia el lado de La Latina. Con paradas intermedias: para tomarse un refresco, para descansar, para comprarse una gorra que le mostrará a todo el mundo en Cantalejo, su pueblo, en la provincia de Segovia, donde ha vivido toda la vida. "La compré en Madrid", se enorgullecerá al contarlo.

Y después llegó el turno de volver. En la última parte del paseo, don Pepe estaba realmente cansado. Se le notaba. Yo estuve con ellos hasta el momento en que se iba a subir al tren. En ese momento le saqué la foto que acompaña estas líneas. Seguramente el hombre durmió casi todo el viaje de vuelta.

Me quedé pensando en lo mucho que nos parecemos a niños cuando envejecemos. Exigimos atención y cuidados cada vez más especiales, nos volvemos frágiles, delicados, no podemos andar mucho, nos repetimos. Caminamos lento, como dice la canción. Quizá la principal diferencia sea que los héroes de las hazañas que contamos de viejos no son nuestros padres o hermanos mayores, sino las personas que fuimos cuando éramos jóvenes, cuando éramos los reyes del mundo.

2 comentarios:

Mauro Morgan dijo...

escuchate 'tiempos viejos'
te acordás hermanos que tiempos aquellos?

qué clamura de letra ese tango

saludos

Cristian Vazquez dijo...

Pedazo de tango, Mauro.

Aclaro, ya que estoy, que don Pepe, además de ser abuelo de Mónica lo es de Elena, quien también recomendó el post en su perfil de facebook. Gracias ;)